miércoles, 6 de octubre de 2010

En proceso: equipo cazatanques (II)

Tras una breve ausencia –que he aprovechado para darme unas merecidas vacaciones- vuelvo con las peanas ya terminadas. Lo cierto es que he disfrutado mucho pintándolas, tanto que me he entretenido más de lo que tenía planeado. Estoy bastante contento con el resultado y espero que os gusten, y también espero cualquier crítica o consejo que me podáis dar.

Antes de empezar a pintar las peanas me dí cuenta de que fallaba algo. Por si no os habéis fijado, los proyectiles del lanzamisiles tienen un tamaño enorme: son tan altos como un guardia imperial, mientras que los antiguos se podían cargar con una mano, y se llevaban cómodamente en una mochila a la espalda.

Supongo que en una posición fija los guardias han de tener cajas de munición a mano, pero en un equipo que se dedica a buscar el flanco de un blindado para destruirlo y a continuación salir pitando no veía muy lógico que fueran arrastrando pesadas cajas de munición con ellos. Así que me puse a improvisar unos contenedores de acarreo con capacidad para tres cargas. Son voluminosos, pesados y poco seguros (qué queréis ¡esto es la guardia imperial!), pero permiten a los equipos moverse con mayor rapidez.




La primera peana no tiene mucho misterio, la verdad. Un color base en Verde Putrefacto y Rojo Mechrite, y luego ensuciados y envejecidos con sucesivos lavados de tintas marrones y grises. Lo único que he probado son unos pequeños toques con pigmentos para representar óxido… ¡pero creo que me queda mucho camino hasta dominarlos!






La segunda de las peanas fue algo más laboriosa. Para representar el suelo enfangado apliqué una capa base de Marrón Chocolate, dando luego encima lavados de negro, Marrón Kaki y Marrón Corcho de Vallejo…y luego más lavados de tintas marrones, grises y negras hasta conseguir el aspecto que quería. Ah, y un lavado final de Verde Alemán para darle un tono putrefacto.



Para los árboles tronchados usé dos ramas con la textura adecuada. Empecé pintándolas de gris oscuro, luego les apliqué un pincel seco de Verde Putrefacto, y luego un lavado muy diluido de tinta marrón Ogryn Flesh y negro.
La calavera es de una vieja caja de esqueletos, cortada para que parezca que está a medio desenterrar, y oscurecida con más y más lavados de tinta marrón (creo que tendré que comprar más tintas…).

El rifle lo saqué de la caja de cadianos. Le añadí una correa que fabriqué recortando una tira de una lámina metálica fina, de esas que vienen en el cuello de las botellas de champán (el modelismo es el hobby donde más se recicla, sin duda).




Y finalmente el charco lo hice con dos capas del Efecto Agua de Citadel; dejé secar la primera capa, apliqué un lavado de gris oscuro y otro de negro muy diluidos, y apliqué una segunda para dar mayor sensación de profundidad.

Debo decir que hasta ahora nunca había probado este producto y el resultado es bueno, pero sinceramente creo que está sobrevalorado. Alguna vez he creado el efecto charco con barniz brillante de carpintería y el resultado es el mismo. Nunca ha amarilleado o cambiado el color con el tiempo…¡así que los que quieran una alternativa barata ya saben dónde encontrarla!



La tercera peana creo que es la que ha quedado más resultona, y eso que al principio no me convencía del todo. Es curioso que las minis que menos me convencen al comenzar a pintarlas, al final son las que más satisfecho me dejan con el resultado.

La estructura está hecha con algunas tiras de madera de balsa, un par de piezas de plástico que tenía perdidas al fondo de mi caja de restos –y que no tengo ni idea de dónde pueden venir- y un par de palos de chupa-chups.

El suelo lo hice recortando pequeños rectángulos de plástico que luego corté, lijé y rompí hasta darles el aspecto de ladrillos rotos; los huecos los rellené con arena para darle vidilla al suelo, y le añadí las virutas de madera y plástico que me habían sobrado, sobre todo alrededor del hueco de la pared para representar una explosión.



Las paredes las pinté en Marrón Corcho, y luego dí un pincel seco de Marrón Claro y otro de Carne Clara. Para darle algo de vidilla a la escena imprimí un pequeño cartel recortable (poniéndolo al tamaño adecuado), le dí un buen chorro de laca para impermeabilizarlo y lo pegué en la pared. A partir de ahí empecé a envejecerla, oscureciendo con lavados controlados de Gris Oscuro muy aguado, tintas marrones, y uno final de negro también muy aguado. Procuré incidir en las esquinas y recovecos para darle un aspecto maltratado por la guerra.
Lo más trabajoso ya estaba hecho, de modo que pasé al suelo. Los ladrillos los pinté en varios tonos de marrones, rojos y naranjas, y pasé a envejecerlos de la misma manera que la pared, solo que insistiendo más con el gris.


Y bueno, por el momento esto es todo. Ahora al meollo del asunto, que son las dotaciones ¡Espero tardar menos en postear!

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