sábado, 28 de marzo de 2015

¡Desempolvando Battletech!


Los astros se alinearon, se realizaron los pertinentes sacrificios y se rompieron los sagrados sellos. Los dioses lúdicos nos fueron propicios y permitieron que nos reuniésemos a jugar, que últimamente no nos prodigamos demasiado.
Cinco voluntariosos jugadores se prestaron a estrenar mi flamante caja de Battletech y desoxidar unas reglas largamente olvidadas. Al menos veinte años desde mi última partida.

Para no complicarnos escogimos el primer escenario. Dos lanzas de mech en un entorno artificial, bajo la atenta mirada de los examinadores que seleccionarían a un solo cadete para convertirse en mechwarrior.

Creo que esta promoción se quedará sin nuevos pilotos.

Los mech avanzan buscando toda la cobertura posible.
Incluso el Zeus y el Atlas, que no quieren hacerle rozaduras a la pintura nueva.

La cosa acabó en empate, con un Spider con las entrañas a la vista y un Assassin manco y semi cojo, mientras los demás les jaleaban y ayudaban con algunos disparos láser traperos para inclinar la balanza.
Mientras el Zeus y el Atlas se enzarzaban en una titánica disputa personal a cañonazo limpio, que acabó con la destrucción de sus graffitis decorativos recién terminados.

El juego causó disparidad de opiniones. A la mitad no les convenció, no en vano es un juego con más de veinte años y la lentitud y grado de detalle de las reglas (más que complejidad en sí) obliga a llevar un registro detallado del desgaste del mech: acciones realizadas, munición gastada, puntos de blindaje perdidos, sobrecalentamiento... Hoy en día la tendencia es otra y los juegos se prestan a mecánicas más interactivas e intuitivas. Las cuatro horas que puede durar perfectamente una partida pueden cobrarse su precio en neuronas, doy fe.

A la otra mitad fue precisamente el grado de detalle lo que les atrajo. Como digo no es un reglamento complejo, básicamente se realiza un chequeo de pilotaje o disparo al que se le suman distintos modificadores en función de la distancia, la acción realizada por el mech propio y enemigo y la cobertura del objetivo, y que hay que superar en 2D6.
Es un sistema que ofrece muchas posibilidades (escenarios históricos, campañas, escenarios inmersos en partidas de rol...) y que se presta a partidas pausadas y sin prisa. Controlando un solo mech de los cientos -literalmente- que hay disponibles, a lo sumo dos. El trasfondo es de los más ricos y desarrollados que existen, y de los más sobrios y coherentes que se pueden encontrar.

En resumen, un juego con regusto a vieja escuela que personalmente me agrada mucho y me decidió a hacerme con él. No ha envejecido bien en todos sus aspectos; algunos diseños de mech tienen su encanto retro, pero otros agradecerían un remozado, y su duración media no se presta a partidas casuales (o sí).

Pero si sois valientes y os remangáis para haceros con el reglamento... 
 Que un impacto de tu CPP volatilice el blindaje (y algún ocasional miembro de tu rival). Saltar con tu mech medio desguazado sobre un enemigo más pesado y ver cómo falla el chequeo de pilotaje. Acertar con tu CA 20 y contemplar la cara de tu contrincante mientras ve cómo se extienden los daños internos y aumenta la posibilidad de daños críticos. Lanzar todo tu arsenal con tu piloto herido en un sacrificio final, sin importarte que el sobrecalentamiento te inmole a ti y a tu preciado mech...

...Ah, amigos ¡eso no tiene precio!



Morguez, recio mechwarrior a bordo de su Gaznípero I

domingo, 8 de marzo de 2015

Fabricando un tablero hexagonado (V): ríos




Después de las montañas y tras unas cuantas semanas de trabajo por fin he terminado las plantillas de río. Ha sido con diferencia el tipo de terreno más laborioso y por el camino me han surgido bastantes dudas acerca del aspecto final que quería darles ¿cauce transparente o pintado en azul? ¿orillas escarpadas como las de un torrente o un arroyo entre suaves praderas? La virtud está en el término medio, y creo sinceramente que el esfuerzo me ha merecido la pena.

El material necesario no es especialmente caro ni difícil de conseguir: aparte de las consabidas láminas de PVC, algunas piedrecillas del tamaño adecuado, arena y grava pequeña, pasta para madera, serrín teñido y/o césped artificial, cutter y Efecto Agua.

Después de recortar los hexágonos en la lámina de PVC procedemos a dibujar el cauce del río. Da igual el lado del hexágono por el que lo hagamos salir (por el lado opuesto para un tramo recto, por un lado lateral si queremos representar un meandro), pero  tendremos que prestar especial atención a que siempre esté centrado y tenga el mismo margen en una y otra orilla respecto a cada lado de salida. De este modo cuando unamos las distintas piezas el río tendrá un aspecto de continuidad.

Cada tramo de río tiene 5 mm. de margen en los lados de entrada y salida



Una vez hemos dibujado el cauce con la forma deseada, llega la fase más laboriosa del proceso. Con ayuda de un cutter bien afilado (y un guante para prevenir cortes, que los habrá y abundantes) procedemos a rebajar el lecho en la lámina de PVC. En mi caso utilicé un bisturí para rebajar aproximadamente 3 mm. Es mejor rebajarla en varias pasadas sucesivas que con un solo corte, eso ayuda a controlar la hoja y que traspase la lámina... o peor, tu dedo. Palabra.
Si en vez de un cutter utilizáis una dremmel para rebajarla os ahorraréis mucho tiempo, bastante esfuerzo y unas cuantas cuchillas (yo recordé que un buen amigo la tenía cuando ya había finalizado todo el proceso...) Pero en este caso deberéis usar una mascarilla para no aspirar la viruta, que es tóxica.

Bien, ya tenemos hecho el cauce. En mi caso he representado un buen montón de tramos rectos, otro buen motón de meandros, y algunos de ellos incluirán islotes de arena, vados y orillas bajas con vegetación acuática. He pegado también algunas piedrecillas redondeadas en el cauce para simular rocas de río.
Pasamos a darle algo de profundidad al cauce, para ello he elevado las orillas unos milímetros con un poco de pasta para madera después de hacer algunos cortes en la superficie del hexágono para que la pasta agarre mejor.

Cuando la pasta de las orillas esté bien seca pasamos a darle textura al lecho del río. Yo he usado la misma pasta para madera aplicada con un pincel viejo bien humedecido. Cuanto más viejo sea el pincel o de cerdas más bastas mejor, creará un relieve más pronunciado y nos ayudará a la hora de pintarlo...

Una vez terminado y con la pasta seca, es el momento de relajarse y tomarse una merecida cerveza, recoger las migajas de cordura que aún nos puedan quedar y reunirlas.

¿Ya las tenemos reunidas y listas para gastar? Bien. Pues es el momento de pegar arena en las orillas para darle algo de textura al terreno:



Después de eliminar el exceso de arena imprimo en blanco. Antes de ello le he dado una capa de cola rebajada con agua para asegurarme de que no se mueve ni un grano de arena, pero esto es fruto de mi manía por la durabilidad del terreno, así que en realidad es algo accesorio.

¡Y por fin podemos empezar a pintar! dejo el lecho para el final a fin de evitar mancharlo, doy una capa base de Marrón Chocolate y pincel seco de ocre sin demasiado detalle, a fin de cuentas va a quedar tapado en su mayor parte por la capa de hierba...

Ha llegado el momento de pintar el agua. En este punto le di bastantes vueltas al modo de hacerlo, no tenía claro si optar por acabado realista o algo más esquemático pero más resultón, y al final opté por pintarlo con el siguiente esquema:

- capa base de Azul Alaitoc (GW), bastante aguada.
- lavado de Tinta Azul (GW)
- pincel seco de Azur  (Vallejo)
- pincel seco selectivo de Azul Cielo (Vallejo)
- pinceladas de blanco en las crestas más prominentes.



A continuación añado el Efecto Agua de GW. Tenía mis dudas acerca de la efectividad del producto, había oído criticas desiguales sobre éste y el bote tenía ya su antigüedad. Por suerte no me ha dado problemas inesperados y tras aplicar dos capas el acabado es bastante satisfactorio. La única observación es que debe esperarse a que esté completamente seco antes de aplicar el césped artificial, de lo contrario todo lo que se desprenda se adhiere a la superficie y desluce el acabado final.

Para simular la hierba utilicé dos tipos de serrín teñido que tenía hechos (de los que hablé en un pasado tutorial) combinándolo con césped artificial y otros tipos de flock para darle realismo. Por supuesto, apliqué una segunda capa de cola para evitar que nada se despegase... Los resultados por fin se veían!



Solo quedaba ultimar detalles: pintar las rocas del cauce y las piedras de los vados, iluminar la hierba para darle algo de relieve adicional y alguna mata de flores aquí y allá. En total cuarenta y dos piezas de terreno.



Estoy especialmente satisfecho con las piezas que representan los vados:



El río en conjunto se integra bastante bien con los otros tipos de terreno:





He realizado un par de fotos con figuras de distintas escalas para comprobar su versatilidad.
Con minis de 20 mm:

Una compañía británica se separa para controlar la margen derecha del río

Con minis de 15 mm:

Una Vicker cubre el vado protegida desde el bosque cercano 

Con minis de 10 mm. (aproximadamente):

Varios Stuart atraviesan el vado

Con minis de 6 mm:
Un Whitworth se refrigera en el rio, protegido por la arboleda

Espero que el tutorial os haya sido de utilidad y os anime a realizar vuestra propia versión ¡Como siempre espero cualquier sugerencia o crítica, que son bienvenidas!



sábado, 17 de enero de 2015

Tablero hexagonado: un par de fotos de conjunto


En un momento libre he juntado todas las piezas que tengo hechas hasta el momento -con la inestimable ayuda de la friki más pequeña de la casa- y he hecho un par de fotos. Son malas y hechas aprisa, pero dan una buena idea de cómo va quedando el conjunto.

El tablero mide aproximadamente 1 x 0.8 m.




Varias peanas de mis británicos de 20 mm, para que os hagáis una idea de la escala y cómo encajan las minis en el tablero.



viernes, 16 de enero de 2015

Fabricando un tablero hexagonado (IV): montañas



Después de terminar los bosques me he dedicado a crear algunas losetas de montaña. A diferencia de los terrenos anteriores se trata de un tipo de terreno impasable, y como las miniaturas no van a tener que guardar el equilibrio precariamente sobre ellas, he podido dedicarles algo más de esfuerzo para darles un acabado más realista.

El material necesario (básicamente lámina de PVC y corcho aislante, cutter y cola blanca) y los pasos a seguir son idénticos que en el caso de las colinas, tan solo cambia el acabado final:

Recortamos los consabidos hexágonos de PVC...



...y recortamos el corcho aislante con la misma forma que las plantillas de PVC. Lo pegamos sobre éstas y esperamos a que se seque. Si quiero que sean más elevadas le añado algún trozo sobrante de los recortes para que tenga más altura.



Cuando la cola está bien seca empezamos a darle forma con un cutter, una brocheta de barbacoa o cualquier otra herramienta que nos venga bien. Al igual que con las losetas de bosque puede ser muy útil echar un vistazo a las imágenes de internet o a los montes cercanos (si los tenéis). En definitiva, tener una idea más o menos clara posible de lo que se va a representar.



Cuando les hayamos dado la forma adecuada sellamos las junturas con masilla (en mi caso pasta para maderas), así no se notará cuando las pintemos. Alguna piedrecilla o trozo de corteza en la base puede ayudar a dar algo de variedad, y a que las montañas no parezca que crecen directamente del suelo.

Después de esperar a que seque la masilla le damos algo de variedad a la textura con arena y cola rebajada. Esto ayuda a que los cortes más acusados queden suavizados, y de paso gane en resistencia.
En mi caso no quise cubrirlas por completo, y simulé áreas terrosas donde colocar vegetación más tarde:



Cuando la arena esté seca le damos una capa de cola aguada a toda la superficie de la montaña. Además de darle resistencia, la cola actúa como tapaporos y disimula la textura del corcho, y la pintura agarra mejor.

Una vez seca podemos pintarla con el color que nos apetezca. En mi caso le di una capa base de gris medio, sombreando con marrón oscuro y negro, y dando un pincel seco poco intenso de ocre y blanco en las aristas más salientes.

Como toque final añadí hierba en polvo de distintos grosores, simulando vegetación baja y arbustos. Decidí no pintarla porque me gustaba el contraste del verde oscuro con el gris de la piedra.

Y este es el resultado final. Aunque no tengo fotos de conjunto con los otros elementos del tablero, lo cierto es que combinan bastante bien.




Próxima estación: peanas de río. Nada más y nada menos que cuarenta y dos losetas...¡buuf!





viernes, 26 de diciembre de 2014

Compañía de línea británica, 1812

Hace unas semanas terminé una nueva compañía para mis británicos de la guerra de independencia española, y tenía ganas de mostrarla mientras hago una pequeña pausa navideña en la fabricación  del tablero hexagonado. Con esta tercera compañía tengo completo el primer batallón de  infantería de línea.


Como aún no es definitivo el reglamento que utilizaremos, por si acaso he decidido incluir un oficial que se hallará al mando del batallón. El reglamento candidato "Serrez les Rangs!" no especifica que sea necesario, pero le da variedad al conjunto y la pose de la mini me gusta:



Como ya había comentado en entradas anteriores las miniaturas pertenecen a la casa Italieri, y me ha sorprendido agradablemente la calidad del moldeado. Sin embargo debo volver a quejarme con un par de "peros":

- La caja incluye distintos tipos de tropa -granaderos, ligera y línea- con lo una sola caja no basta para tener una formación completa de cada tipo. Aunque siendo justos, al precio que tienen no importa comprar una segunda y solucionarlo.

- Teniendo en cuenta esto, a la hora de pintar la infantería de Línea la gama de poses resulta bastante reducida. El aspecto positivo es que se refuerza la sensación de unidad, pero lo cierto es que obliga a calcular bien qué minis vas a incluir en cada base para que se vea un conjunto armonioso, y se hubiera agradecido algo más de variedad.

-Las minis incluyen un error histórico pequeño pero significativo, y es que todas las tropas vienen representadas con las hombreras propias de la infantería ligera. No es un problema insalvable (yo me he limitado a pintar el campo de rojo, tapando las listas blancas en diagonal) pero sin duda a los más puristas puede irritarles.

Haciendo balance general totalmente subjetivo les daría una nota de 8/10. A pesar de estos detalles el modelado y la calidad de los moldes es francamente bueno, y me han sorprendido gratamente. Tanto es así que no descarto utilizar esta escala para futuros proyectos, por precio y calidad.
Si a alguien se le ha despertado la curiosidad por la escala 1/72 no puedo dejar de recomendar la web Plastic Soldier Review donde podrá encontrar opiniones bastante exhaustivas sobre la enorme cantidad de épocas, gamas y marcas existentes.

¡Próxima parada: dos compañías de granaderos británicos!

sábado, 13 de diciembre de 2014

Fabricando un tablero hexagonado (III): bosques

Poco a poco el proyecto va cogiendo forma, pero lo cierto es que con una llanura y algunas colinas desperdigadas el tablero resulta bastante poco vistoso. Ahora tocaba darle algo de gracia con algunas peanas de bosque, que es uno de los elementos que más destacan siempre en una mesa de juego y a mí más me gustan.
Después de buscar ideas por internet descarté utilizar árboles prefabricados. Yo buscaba un aspecto variado y realista -dentro de las limitaciones que supone un tablero de estas características- y los árboles de marca son de muy buena calidad, pero en conjunto resultan demasiado homogéneos y no quería un aspecto monótono. Si soy sincero en el fondo estaba buscando la excusa para experimentar fabricando los míos propios ¡que es lo que siempre he deseado hacer!

En la red hay literalmente decenas de tutoriales sobre cómo fabricar árboles, algunos de ellos muy buenos y con diferentes grados de complejidad. Una de las mejores a mi parecer es esta de la web del maestro JM, aunque yo realmente mezclé las técnicas de unas y de otras basándome en el material que tenía disponible. Os animo a que trasteéis buscando ideas, las hay verdaderamente interesantes:

TUTORIAL CREACIÓN DE ÁRBOLES

Imagen extraída de la web Miniaturas JM

Comenzamos, pero ante de ponernos manos a la obra hacemos recopilación de los materiales necesarios:
- un rollo alambre de aluminio. Hay diferentes grosores, yo escogí el de 0.8 mm.
- cola blanca para madera
- pasta tapagrietas o pasta para madera. La más barata que encontréis.
- arena
- flock de tamaño mediano
- césped artificial

El primer paso es fabricar el tronco. Para ello cortamos varias varillas de alambre (entre seis y ocho de media están bien) de unos 20 cm de longitud, cuantas más y más largas sean mayor será la altura y grosor del árbol. También es conveniente que no tengan una longitud idéntica, así las ramas tendrán distinto tamaño y no resultará demasiado regular.

No, esta imagen tampoco es mía...


Procedemos a trenzarlas con ayuda de una tenacilla. No hay que preocuparse por que sea un trenzado perfecto, al contrario: esto ayudará a hacerlas más realistas.
Os recomiendo que lo hagáis con una especie concreta de árbol en mente, eso os ayudará a visualizar el tipo de tronco que queréis conseguir ¿que queréis abedules o álamos? habrá que hacer un tronco alto y esbelto. ¿robles, hayas o encinas? troncos más bajos y robustos.

Al final el resultado será parecido a este. No resulta muy convincente ¿verdad? lo cierto es que aún hay que trabajarlo un poco...


En este punto vamos a consolidar la estructura, ya que los alambres están sujetos entre con poca firmeza y algunos incluso se mueven. Para ello aplicamos cola blanca con una brocha vieja asegurándonos de que penetre entre las varillas, y dejamos secar.

¿Ya están secas? Pues entonces vamos a darle algo de volumen. Aquí es donde encontraréis mayor variedad de técnicas, cada una con sus ventajas, y multitud de materiales: masilla, pasta DAS, arcilla... Yo me he decantado por la pasta para rellenar grietas (el Aguaplast de toda la vida) o pasta para reparar madera. Es barata, bastante resistente, se diluye con agua y además pesa poco.

Aplicamos la pasta con la misma brocha vieja convenientemente humedecida, rellenando todos los huecos del alambre y dándole la forma deseada. Conviene aquí tener en cuentas dos cosas: que el tronco tenga el mismo grosor en la base que hasta las primeras ramas (o tendrá un aspecto extraño y poco realista) y abrir los extremos inferiores del alambre para formar la base, que servirá para pegar el árbol a la base y simular las raíces.
...Y debe quedar más o menos así. Observad la base del futuro árbol, y veréis a qué me refiero con lo del grosor extraño.



En este punto dudé si modelar la textura de la corteza con un pequeño punzón, pero dado el tamaño de los árboles lo descarté. En su lugar utilicé una idea que encontré en otro tutorial, y fue pintar directamente la pasta ya seca. Para ello fabriqué una mezcla con el color deseado (en mi caso Marrón Chocolate), cola blanca y arena fina de playa. Esto resulta en una especie de mortero que se puede aplicar cómodamente con la misma brocha vieja.

Como es preocupantemente habitual en mí no tengo fotos de este paso, lo siento. Queda esperar a que la mezcla se seque adecuadamente, y una vez seca puede darse algún sombreado o pincel seco para resaltar la forma del tronco.

Llega el momento de fabricar la copa, y para ello utilicé una bolsita de flock con dos tonos que mi amigo Morguez me había regalado. La técnica en sí no tiene demasiada complicación: aplicar una cantidad generosa (pero controlada, para evitar que chorree tronco abajo) de cola blanca, y pegar una pieza de flock. Dicho esto debo hacer varias observaciones, hechas desde un absoluto novato con total modestia, pero creo que pueden seros de utilidad.
- ensartar el flock en la rama contribuirá a que quede mejor fijada que pegarla sobre la rama. Es una obviedad, pero a veces estos detalles se nos escapan. Además ahorrarás flock.
- espera un par de minutos a que una pieza de flock quede mínimamente fijada antes de pasar a pegar la siguiente. No hay nada que dé más rabia que se te caigan varias piezas que creías pegadas, y habla la experiencia.
- aplica una gota de cola en todos los puntos de unión que encuentres con la rama y con otras piezas de flock. Eso contribuirá a darle mayor firmeza a la copa completa.
- y por último, detente unos segundos a observar el aspecto del árbol que estás haciendo, y el que quieres conseguir. Mira por la ventana y échale un vistazo a los árboles reales: la disposición de sus ramas, dónde hay mayor densidad de hojas, la forma general de la copa... Lo más difícil no es fabricar un árbol, es que éste sea convincente.

Aquí tenéis una foto (mala) de varios árboles con el tronco pintado y las copas terminadas, y ya pegados sobre sus correspondientes peanas.



A la hora de pegarlos sobre las peanas utilicé cola de contacto, que tendría mejor agarre sobre la peana de PVC que la cola blanca. Colocar el árbol justo en el centro de la peana puede ser tentador, pero hay que tener en cuenta que debe dejarse el suficiente espacio para colocar las futuras minis dentro del hexágono, de modo que es preferible hacerlo en un lateral.

Una vez seca la cola podemos centrarnos ya en la peana. Utilicé el mismo sistema que para el terreno básico con arena y cola, pintado a continuación con marrón chocolate. En este caso no me entretuve demasiado pintando otros tonos de marrón, ya que iba a ir cubierto con césped artificial.
Para simular la hierba utilicé una mezcla de flock de tamaño pequeño, césped artificial y serrín teñido, con la conveniente capa de cola blanca diluida para que no se despegara ni una brizna.

Una vez seca iluminé la primera remesa de peanas con ayuda de un aerógrafo; no me disgustó el resultado, pero me di cuenta de que me convencía mucho más el aspecto natural de la hierba sin pintar... juzgad vosotros cuál os gusta más.




Puestas en conjunto con las colinas el aspecto general no pinta mal, tal como puede intuirse en esta otra desastrosa foto:


Finalmente tuve ocasión de estrenar el tablero (no completo, eso sí) en las últimas jornadas de juegos que celebramos en nuestro club, donde hicimos una demostración del Command & Colors: Napoleonic representando la batalla de Somosierra, y  para mi alegría causó bastante expectación:


A estas alturas de la entrada no esperaríais una foto decente ¿verdad?

Esto es todo por hoy, como siempre cualquier comentario o crítica es bienvenido. En la próxima entrega ¡montañas!

domingo, 30 de noviembre de 2014

Fabricando un tablero hexagonado (II): colinas

Como contaba en la entrada anterior, después de acumular un par de tardes y unos cuantos ratos perdidos por fin tenía el tablero básico: 113 hexágonos en total. Para irle dando algo de alegría ahora tocaba elaborar las plantillas de terreno y decidí empezar por crear algunas colinas. A efectos de juego serían los típicos elementos que ralentizan el movimiento de tus tropas cuando más necesitas que avancen, ocultan la visión cuando quieres disparar a un objetivo y ofrecen menos cobertura ante las atenciones del enemigo de la que te gustaría.

Después de darle algunas vueltas decidí que tendrían un aspecto muy básico (al menos esta primera hornada): la clásica elevación ondulada, de relieve suave y cubierta de hierba, que colmarían las fantasías urbanísticas de hordas de amables hobbits. Decidí no representar crestas rocosas ni piedra desnuda para diferenciarlas de las montañas o colinas agrestes que habría de crear luego.

Lo primero que hice fue recortar una quincena de hexágonos de PVC. Algunos de ellos los recorté en piezas de a dos para representar colinas de mayor tamaño, lo que me daría también la posibilidad de trabajar un poco más el acabado y que no fuesen todas tan homogéneas.
Luego  recorté los mismos hexágonos en corcho expandido, con la ayuda de un cutter y algo de paciencia, y los pegué sobre las piezas de PVC:




Una vez seca la unión comencé a darle algo de relieve. Si alguien se anima con un proyecto similar es recomendable que dedique algunos minutos a decidir el aspecto final que desea conseguir. En el caso concreto de estas colinas tuve que llegar a un equilibrio entre el acabado y la utilidad, renunciando en parte al realismo y haciéndolas con cimas más bien planas y formas redondeadas, para garantizar que las figuras se tengan en pie con un mínimo de garantía:



El siguiente paso fue darle algo de textura. Para ello usé la misma mezcla del terreno básico a base de arena y cola rebajada con agua. Luego, a esperar el tiempo necesario para asegurarme de que la mezcla estaba bien seca.



Por desgracia no tengo fotos de los últimos pasos, pero no representan una especial complicación. Una vez la mezcla está bien seca le doy una segunda capa de cola rebajada con agua y espero a que se vuelva a secar. De este modo me aseguro de que no se desprenderá ni un solo grano.

Luego le doy una capa de marrón para darle color a la tierra. Puede hacerse mediante aerógrafo o a pincel, yo lo hice con un pincel de tamaño grande para dar un par de capas de Marrón Chocolate.

Una vez seca la capa de pintura le añado la hierba. Para eso utilizo serrín teñido (podéis ver el tutorial AQUÍ) que pego con cola algo diluida. Si queda alguna calva en el terreno no hay que preocuparse, contribuye a darle realismo y color. Añado algunas manchas de césped electrostático y algunos arbustos dispersos para darle algo de variedad. Y cuando está bien seco... ¡nueva capa de cola con agua para que haga las veces de barniz!

El último paso es darle algo de variedad a la hierba. Aunque no es imprescindible mejora bastante el acabado final, yo utilicé el aerógrafo mezclando verdes y amarillos a voluntad para iluminar aquí y allá. El resultado final es el que podéis ver (a pesar de la foto):



Como veis no es un proceso complicado aunque si algo laborioso. La parte positiva es que puede realizarse a ratos perdidos, y mientras se secan las piezas puedes dedicar tu atención a otros proyectos. En la próxima entrega la fase con la que más he disfrutado: las peanas de bosque.
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