jueves, 16 de febrero de 2012

Nueva partida de ATZ

De manera imprevista hace unos días nos vimos metidos en otra lucha por la supervivencia en medio del apocalipsis zombi. Nos sirvió para darle otro repaso a las reglas y corregir algunos errores que habíamos cometido en la partida anterior. Especialmente en el combate cuerpo a cuerpo, ya que habíamos hecho que los zombis combatieran igual que un superviviente. En una proporción de 4:1... ¡sencillamente injugable!

Como era una partida improvisada decidimos repetir el escenario de la semana anterior: "Descubrir". Un paseo por el tablero intentando encontrar víveres y equipo útil mientras Jack, Pepe y yo intentaríamos no quedar acorralados por los zombis.


Escogimos carroñear a la luz del día en un barrio de los suburbios, tan sólo dos semanas después de que la civilización se viniese abajo. En un suburbio hay menos posibilidades de encontrar botín que en pleno centro de la ciudad, pero también suele haber menos podridos deambulando:


(De arriba a abajo) Lord Borjado, Pepe y Jack se escabullen por entre un vertedero cercano a la gasolinera. Con un poco de suerte quedaría algo de combustible en los surtidores. Pronto comprobaríamos que iba a ser complicado abrirse camino hasta ella.


Escapando de cinco zombis que se acercaban por detrás, avanzamos a cubierto tras el tanque de combustible. Aunque los disparos iban a atraer demasiada atención, tres zombis aislados no deberían suponer un gran problema.


...Estábamos equivocamos. Jack cae herido ante un furioso zombi, y Pepe y Lord Borjado han de acudir en su ayuda.  Con algunos de sus miembros derribados por los disparos, el grupo de zombis nos sigue de cerca mientras el ruido sigue atrayendo a algunos más.


Con el camino libre va siendo hora de poner tierra de por medio. Jack y Pepe se adelantan a la garita de la gasolinera esperando encontrar algo mientras Lord Borjado les cubre.



Escapa por los pelos...¡ no hay que confiar en la lentitud de un zombi!
Mientras tanto, Pepe y Jack registran la gasolinera. Nada de gasolina, pero quedan algunas latas de refrescos y paquetes de patatas pisoteados... de repente la puerta del aseo se viene abajo y dos zombis se abalanzan sobre el desprevenido Pepe, pero los despacha sin gran dificultad gracias a su formación militar.
(¿Qué clase de lugar es un cuarto de baño para que alguien lo escoja como escondite?)


Jack y Pepe cruzan la calle a la carrera en dirección hacia la Tienda de Armas de Andy. Allí podrán ocultarse de los zombis que nos siguen y tal vez incluso encontrar algo de utilidad...


... si les dejan, claro.

Mientras tanto Lord Borjado examina un coche abandonado que hay cruzado en medio de una avenida prácticamente vacía. Su ocupante no debió de tener un buen final, a juzgar por la sangre seca de su interior. El coche tiene -¡sorpresa!- el depósito prácticamente lleno, pero no hay rastro de las llaves. Intenta sin éxito hacer un puente, y luego decide quitarse de en medio por entre los callejones cuando la avenida se empieza a animar demasiado.



Jack y Pepe deciden hacer lo mismo y escapan por la puerta trasera del edificio, reuniéndose en la avenida paralela. Viendo cómo están las cosas tal vez lo mejor sea probar suerte con los coches abandonados y largarse.

El primero, un trailer aparcado, no tiene llaves, gasolina ni nada de utilidad.


El segundo, un utilitario, tiene las llaves ocultas en el parasol, pero ni una gota de gasolina. Un zombi errante comienza a aparecer calle abajo.

Pepe decide un último intento en otra armería del barrio (¡Dios bendiga Texas!), tal vez encuentre armas, o con suerte incluso las llaves del coche. Pero con quien se encuentra es con el ex-sargento Rookes y su fusil de asalto, y Mia y James con sendas pistolas:


Las cosas se ponen tensas por momentos, y de repente los zombis del exterior parecen un problema bastante lejano. El mundo asaltado por los muertos y los últimos humanos vivos matándose entre ellos... ¡la historia siempre se repite!
Por suerte al final se impone el sentido común. Si bien Rookes y su grupo rehúsa unirse a nosotros, no tienen inconveniente en hacer algo de cambalache: "dos latas de gasolina a cambio de las dos granadas de tu amigo".


Por esta vez conseguimos salir bien parados de nuestra incursión en la ciudad de los muertos. ¿Indemnes? No exactamente. Por desgracia la herida que Jack recibió comenzó a mostrar síntomas de infección rápidamente, y todos teníamos claro cuál sería el sombrío final.

Jack se resignó a que fuese una bala la que le diese un final digno, antes de que la infección causase los últimos estragos en su cuerpo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...