lunes, 6 de mayo de 2013

Battlefleet Gothic: ¡Incursión!

El subsector Maginor lleva sufriendo en los últimos años el incremento de las incursiones y el pirateo de naves renegadas. Haciendo gala de un sorprendente desdén por su propia supervivencia han llegado a tender emboscadas a las flotas imperiales, efectuando ataques rápidos y contundentes antes de desaparecer en las profundidades de la Lágrima de los Mártires.
Los últimos informes recibidos hablan de la presencia de una de estas flotillas en el espacio de uno de estos sistemas y el alto mando, decidido a cortar la cabeza de la serpiente, ha enviado una flota de cruceros y escoltas para erradicar la amenaza. Poco imaginan los capitanes que van a verse envueltos en una mortal emboscada de los mayores traidores que ha conocido el Imperio...

Sin previo aviso, dos enormes naves renegadas emergen de un cúmulo cercano por la retaguardia de la flota ¡Se trata del Bastión de Cráneos, de siniestra reputación!
Las fragatas Ichabod, Teucrus y Artax caen ante la salvaje andanada a bocajarro, antes de poder iniciar cualquier maniobra de evasión.


Los mastodontes de metal comienzan a girar lentamente para hacer frente a la amenaza. El almirante de la flota, a bordo del crucero clase Marte Trinacria, lanza sus escuadrones de cazas para contrarrestar a los  bombarderos enemigos.



Los cruceros clase Lunar consiguen encararse en dirección hacia las naves renegadas, pero con demasiada lentitud. Sus baterías solo son efectivas en combates cerrados, y se ven obligados a acercarse al acorazado enemigo soportando un duro castigo de sus lanzas de energía. El Rosencratz lanza una salva de torpedos que no consiguen impactar, mientras el Orgullo de Licaonis continua girando a la desesperada y las fragatas Sangre de los Mártires y Sagitar fuerzan sus motores para situarse en mejores posiciones. La Trinacria, incapaz de repeler  los enjambres de bombarderos, se prepara para el inevitable castigo.


La Trinacria es desarbolada por el fuego combinado de ambas naves, y se aleja convertida en un pecio a la deriva que casi impacta contra el crucero enemigo. Las siguientes en caer serán las dos fragatas, y poco después el motor de disformidad del Rosencratz es alcanzado y se colapsa,  estallando en una bola de fuego...

Los dos cruceros restantes, el Orgullo de Licaonis y el Maximilian, consiguen lanzar sus torpedos contra Bastión de Cráneos, que sufre importantes daños. Sin embargo no se encuentran en condiciones de librar un combate sostenido contra semejante rival después de haber sufrido tantos desperfectos, e inician la huida para lamerse las heridas. Una nueva e impensable amenaza se cierne sobre el subsector Maginor ¿conseguirán las fuerzas imperiales imponerse sobre ella?



Tensa partida de Battlefleet Gothic contra Ipm, donde pudimos avanzar nuestra polvorienta campaña en el Sector Sardanapalus y él pudo estrenar su flamante acorazado del Caos... con gran éxito, como podéis comprobar. A pesar de que el atacante juega con la mitad de puntos la aparente desventaja se ve compensada con el hecho de escoger la zona de despliegue y los negativos al Liderazgo que sufre el defensor.
Este hecho, unido al tiempo que tardaron las naves imperiales en poderse situar a distancia de fuego, le permitió cañonearme a gusto durante siete turnos. Para entonces yo ya no tenía fuerzas con las que oponerme a su acorazado, pero aún así el juego no defrauda: el realismo de sus reglas y los previsibles momentos estelares con pecios en llamas a punto de chocar contra otros hace que cada partida sea única
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