viernes, 16 de enero de 2015

Fabricando un tablero hexagonado (IV): montañas



Después de terminar los bosques me he dedicado a crear algunas losetas de montaña. A diferencia de los terrenos anteriores se trata de un tipo de terreno impasable, y como las miniaturas no van a tener que guardar el equilibrio precariamente sobre ellas, he podido dedicarles algo más de esfuerzo para darles un acabado más realista.

El material necesario (básicamente lámina de PVC y corcho aislante, cutter y cola blanca) y los pasos a seguir son idénticos que en el caso de las colinas, tan solo cambia el acabado final:

Recortamos los consabidos hexágonos de PVC...



...y recortamos el corcho aislante con la misma forma que las plantillas de PVC. Lo pegamos sobre éstas y esperamos a que se seque. Si quiero que sean más elevadas le añado algún trozo sobrante de los recortes para que tenga más altura.



Cuando la cola está bien seca empezamos a darle forma con un cutter, una brocheta de barbacoa o cualquier otra herramienta que nos venga bien. Al igual que con las losetas de bosque puede ser muy útil echar un vistazo a las imágenes de internet o a los montes cercanos (si los tenéis). En definitiva, tener una idea más o menos clara posible de lo que se va a representar.



Cuando les hayamos dado la forma adecuada sellamos las junturas con masilla (en mi caso pasta para maderas), así no se notará cuando las pintemos. Alguna piedrecilla o trozo de corteza en la base puede ayudar a dar algo de variedad, y a que las montañas no parezca que crecen directamente del suelo.

Después de esperar a que seque la masilla le damos algo de variedad a la textura con arena y cola rebajada. Esto ayuda a que los cortes más acusados queden suavizados, y de paso gane en resistencia.
En mi caso no quise cubrirlas por completo, y simulé áreas terrosas donde colocar vegetación más tarde:



Cuando la arena esté seca le damos una capa de cola aguada a toda la superficie de la montaña. Además de darle resistencia, la cola actúa como tapaporos y disimula la textura del corcho, y la pintura agarra mejor.

Una vez seca podemos pintarla con el color que nos apetezca. En mi caso le di una capa base de gris medio, sombreando con marrón oscuro y negro, y dando un pincel seco poco intenso de ocre y blanco en las aristas más salientes.

Como toque final añadí hierba en polvo de distintos grosores, simulando vegetación baja y arbustos. Decidí no pintarla porque me gustaba el contraste del verde oscuro con el gris de la piedra.

Y este es el resultado final. Aunque no tengo fotos de conjunto con los otros elementos del tablero, lo cierto es que combinan bastante bien.




Próxima estación: peanas de río. Nada más y nada menos que cuarenta y dos losetas...¡buuf!





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