jueves, 21 de abril de 2011

(Campaña) El incidente de Phoros: encontronazo en el asentamiento 17B-E


Como primer escenario de la campaña hemos escogido una pequeña escaramuza entre patrullas, y para ello probamos el reglamento "World In Arms" (una adaptación fanmade de Mordheim al universo Wh40k, que circula por internet). Hemos decidido jugar el Escenario 1: "Búsqueda y destrucción” para representar cómo las tropas traidoras comienzan a hostigar a las patrullas imperiales.

Escenario 1: encontronazo en el asentamiento 17B-E

Tras establecer varios puntos de abastecimiento en cada región, las tropas han procedido a patrullar las zonas circundantes y comprobar la peligrosidad de los nativos. En esta ocasión los “nativos” resultarán estar mejor preparados de lo que suponen...

Knaak y Breiden echaron un último vistazo desde los matorrales y luego se escabulleron de vuelta con el resto de la escuadra, que aguardaba oculta tras unos enormes cactos.

- Todo parece tranquilo, sargento. No se ve movimiento ninguno. Los tiraos han debido de enterarse que andábamos cerca y habrán decidido huir

El sargento Larso se secó el sudor de la frente en un gesto pensativo, sopesando las opciones. Hasta el momento las patrullas habían sido bastante rutinarias: los andrajosos nativos salían huyendo en cuanto veían a un grupo numeroso y armado, o se encerraban en sus chamizos hasta que se les obligaba a salir para registrar los poblados. La mayoría acababa sometiéndose de mala gana, aunque sin excesivos problemas.

- Está bien. Kage, Jut y Durham, hacia la cerca. Comprobad que aquella depuradora y los alrededores están limpios. Knaak, Breiden y Kobalski, adelantaos por el flanco derecho; revisad los edificios del exterior y si aquel vehículo está abandonado. Dixon y Araga conmigo, avanzaremos hacia el cobertizo.

Uris -dijo volviéndose hacia el francotirador- busca una buena posición en esa loma de ahí detrás. Si empieza a haber problemas...¡tira a todo lo que no te esté encarando el culo!

Bien, ya sabéis cuál es el trabajo, vamos a acabar rápido ¡Recordad que el Emperador protege!



El combate se inició con un rápido avance de los soldados imperiales por el extremo más alejado del asentamiento y por las inmediaciones de la cerca, ya que el avance por el lado izquierdo de la aldea estaba cubierto por el bolter pesado de los traidores. 



En ese flanco Kage, Jut y Durham tomaron rápidamente posiciones frente a la depuradora y comenzaron a disparar sobre los traidores, obligandolos a parapetarse tras ella.



El sargento Larso, Dixon y Araga avanzaron con más cautela, y Araga cayó derribado por las ráfagas de bolter pesado que disparaban desde el bosquecillo tras la depuradora, aunque sin mayores consecuencias.


Knaak, Breiden y Kobalski avanzaron sin oposición por el lado derecho. Breiden fue el primero en avanzar y acabó tomando posiciones en la azotea de uno de los edificios, consiguiendo una excelente posición de tiro.


Mientras tanto otro grupo de traidores avanzaba tras los edificios en dirección al centro del pueblo, encabezados por una bestia de guerra. Knaak avanzó a la carrera hacia la parte central de la aldea, alejándose imprudentemente de sus compañeros, momento en que la criatura mutada se abalanzó sobre él. Un certero disparo del sargento Larso volatilizó la cabeza de la bestia antes de que causara mayores daños, aunque ya era tarde para salvar a Knaak...

En el flanco izquierdo el combate se recrudecía por momentos. El lanzagranadas de Durham y el apoyo de Kage y Jut obligaban a los traidores a mantenerse parapetados, pero estaba claro que la situación no podría sostenerse demasiado; la situación comenzó a ponerse fea para los tres soldados cuando apareció una nueva bestia de guerra, que demostró poseer una maligna inteligencia y correteó hacia ellos aprovechando toda la cobertura que fue capaz de encontrar, obligando a los soldados a retroceder hacia los arbustos cercanos.
Los traidores trasladaron su bolter pesado desde el bosquecillo hasta la parte alta de la depuradora buscando mejores posiciones de tiro, mientras el resto de sus tropas se concentraban en torno a este edificio. Sin duda el combate iba a decidirse en esa zona...


Durham, Kage y Jut habían intentado consolidarse tras la cerca para frenar el avance de los traidores, pero no contaron con la presencia de un traidor armado con un peligroso lanzallamas que alcanzó de lejos a Jut y lo obligó a rodar por el suelo para sofocar las llamas prendidas a su uniforme.

El sargento Larso y Dixon comenzaron a dar fuego de apoyo desde el cobertizo. A algunos metros frente a ellos, Araga caía alcanzado por la metralla levantada por el bolter pesado, aunque al parecer con heridas superficiales.


Mientras tanto en torno a la cerca la bestia mutante saltó por encima del parapeto y se abalanzó sobre Kage, derribándolo. Dixon también caía cerca de Durham, cuerpo a tierra ante los disparos de los traidores.


El ataque contra la cerca se terminó por decantar con la presencia del líder de los traidores, un siniestro mutante que saltó la valla apoyado por el portador del lanzallamas. Entre ambos y la bestia de guerra eliminaron sin dificultad a los guardias derribados.


Mientras tanto Araga había conseguido arrastrarse con dificultad hacia la chabola donde se parapetaba el sargento Larso, que consiguió ponerlo a cubierto. Desde el edificio del flanco derecho Breiden y Kobalski intentaban darles cobertura con sus rifles, aunque con escaso éxito. En lo alto de la loma Uris mantenía a raya a la bestia mutante que intentaba rodearlos por el flanco, pero tampoco podría hacerlo indefinidamente...

Dispersos y superados en número, el sargento Larso dio orden a Breiden de descender de la azotea y comenzar a retroceder. La única opción que tenían de sobrevivir era conseguir retirarse de manera ordenada y llegar a informar al mando. Con un total de cinco bajas imperiales frente a dos para los traidores, la sangrienta escaramuza se había decantado claramente a favor del bando traidor.



Desenlace histórico.
Los primeros ataques llevados a cabo contra las patrullas imperiales en Phoros estuvieron perfectamente coordinados y ejecutados. Los puestos avanzados se vieron obligados a replegar el radio de acción de sus patrullas y a adoptar una actitud mucho más cauta, lo que daría un mayor margen de maniobra a los traidores a la hora de organizar sus acciones subversivas.


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