martes, 13 de marzo de 2012

ATZ. Crónica del Apocalipsis (II)


Día -16. Costa Este.
Nuevos conflictos estallan en Portland y Seattle. Los medios vuelcan ríos de tinta sobre los responsables de las revueltas: no hay ningún tipo de reivindicación, protesta ni organización visible que promueva tales acciones de protesta, y sorprende por igual la exacerbada violencia de los radicales y la contundencia de las respuestas policiales. El gobierno llama a la calma y pide a la población que no dé ningún tipo de apoyo a los responsables.

Bryan Black, director de comunicaciones del Departamento de Agricultura de Texas, es agredido por varios individuos “perturbados y violentos” durante la visita oficial a unas instalaciones en las afueras de Beaumont. Es ingresado de urgencia con pronóstico reservado.

Palestine, Texas.
La falta de lluvias hace que el incendio del Bosque Nacional Davy Crockett siga ardiendo sin control. Los cuerpos de bomberos de los condados circundantes se unen a los esfuerzos por sofocarlo.

Día -15. Palestine, Texas.
Un camión de transporte de ganado vuelca sobre un turismo en la carretera condal 79 hacia Jacksonville e interrumpe el tráfico de manera indefinida. El balance es de seis muertos y una docena de heridos. El informe policial menciona “fuertes altercados” entre los implicados en el accidente, y algunos testimonios bastante confusos la irrupción de varios peatones en la calzada.


Día -14. 
Comienzan a extenderse rumores de matanzas indiscriminadas, y de actos impensables entre los radicales. El gobierno se ve obligado a reconocer que la actitud violenta de éstos puede responder a algún tipo de síndrome no especificado, y no a las protestas políticas. La venta de mascarillas sanitarias se dispara, y farmacias y hospitales han de ser puestos bajo protección policial para evitar saqueos. 

Algunos periódicos, recogiendo las expresiones de la calle, comienzan a referirse a los atacantes como tarados.

Palestine, Texas.
Bob Herrington, alcalde de Palestine, hace varias declaraciones hablando de la eficacia de su gestión “ante esta crisis no oficial”. La imagen de relativa seguridad que ofrece Palestine provoca la llegada gradual de habitantes de las áreas rurales buscando cobijo. Los refugiados de las ciudades traen consigo noticias y rumores escalofriantes.

Día -12. Costa Este.
Los disturbios se han extendido a lo largo de toda la Costa Este: Miami y Orlando, Nueva Orleans, Atlanta, Richmond, Philadelphia, Nueva York... El despliegue de un férreo dispositivo policial en Washington consigue sofocar los conatos de violencia en la capital del país. Las principales ciudades del interior tampoco parecen ser ajenas a la situación: Detroit, Chicago, Minneapolis, Memphis, Denver... pronto el mapa aparece plagado de puntos que marcan los focos de las revueltas.



El gobierno aísla áreas urbanas enteras y cierra los accesos a numerosas ciudades, estableciendo el estado de cuarentena e impidiendo la circulación. Los intentos de muchos ciudadanos por traspasar los bloqueos resultan en desafortunados tiroteos e incidentes.

La prensa internacional refleja noticias similares en Francia, Italia, Rusia y las ex repúblicas soviéticas, Corea del Sur, Japón... 
Países como China, Corea del Norte o Arabia Saudí guardan una postura oficial de mutismo absoluto.

Palestine, texas.
Una docena de individuos irrumpen en Bumstead, una granja automatizada situada a las afueras de la ciudad, y asesinan a los jornaleros que trabajaban como mantenedores. Las doscientas cabezas de ganado, encerradas en sus cuadras, quedan indefensas ante el ataque. El aire se llena de angustiosos mugidos que nadie llega a oír, mientras los tarados se alimentan con la carnicería durante casi dos semanas.


Día -11. 
En internet proliferan imágenes de actos y violencia impensable en países desarrollados. Comienzan a elevarse voces, cada vez más abiertas y solventes, que sostienen que el cuadro clínico de los tarados contradice las bases de la fisiología y la medicina moderna.

Canadá cierra oficialmente la frontera con Estados Unidos y dispone fuertes controles en los accesos al país.

Palestine, Texas.
Los incidentes han aumentado en extensión, frecuencia y gravedad y centran las noticias de los medios de comunicación locales. Varios colegios de Palestine cierran sus puertas ante la escasez de alumnos, ya que sus padres se niegan a enviarlos hasta que la situación se normalice.
Sobrepasados por la cantidad de denuncias, la oficina del sheriff y la policía de la ciudad solicitan ayuda provisional a los condados de Houston, Henderson, Freestone y Navarro. Las peticiones de ayuda son rechazadas alegando hallarse saturados con casos similares.

Día -10.
México cierra su frontera norte. El gobierno mexicano da públicamente órdenes de disparar a matar a quienes intenten cruzarla sin permiso.

Palestine, Texas.
La llegada de refugiados casi ha duplicado la población de Palestine en menos de una semana. La ciudad ve copada sus posibilidades de alojamiento. El ayuntamiento organiza un Comité de Emergencia que establece rigurosos controles en las carreteras de acceso, a la par que comienza a acondicionar los locales municipales para solucionar los problemas de acogida.
Con buenas perspectivas de cosecha y sin problemas de abastecimiento, apenas se dan problemas de convivencia. Es la llamada “Larga Primavera de Palestine”, que los supervivientes recordarán como un largo fin de semana de acampada. El Comité de Emergencia emprende actuaciones de ayuda: acogida de niños entre las familias locales, recaudación de fondos y material a favor de los desplazados…

Día -9. Palestine, Texas.
Para suplir la carencia de efectivos la oficina del sheriff organiza cuadrillas de voluntarios armados, que actuarán como auxiliares para mantener el orden público bajo el mando de agentes de la policía.

Día -8. 
A pesar de los intentos de censura, acaban filtrándose las imágenes de personas atacadas y parcialmente devoradas que posteriormente se incorporan a los grupos de tarados. La conversación grabada entre varias unidades de policía ilustra el pensamiento que viene a aflorar entre la aterrorizada población: “esa gente debería estar muerta”.










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