miércoles, 14 de marzo de 2012

ATZ. Crónica del Apocalipsis (y III)


Día -7.
Actos religiosos masivos por todo el país. Proliferan predicadores y grupos milenaristas, que anuncian la inminente  llegada del Apocalipsis.


Día -6. Palestine, Texas.
La continua afluencia de refugiados supera cualquier posibilidad de alojamiento y manutención. Las tiendas de acampada proliferan en plazas, parques, estadios… El comité de emergencia impone las primeras medidas de racionamiento.
Se extienden rumores de extralimitaciones en las patrullas que vigilan los accesos a Palestine. Algunas voces denuncian la actuación de los especuladores, lo que da lugar a numerosas protestas y a un escándalo que llega a salpicar a algunos miembros de la corporación municipal. El Palestine Herald recibe un aviso bajo cuerda para que modere sus escritos.

La oficina del sheriff, sobrepasada por la falta de hombres para mantener el control de las carreteras y la seguridad en Palestine, solicita ayuda urgente a la oficina del gobernador.


Día -4. Palestine, Texas.
Cortes intermitentes en el suministro eléctrico. Se recrudece el malestar de los refugiados, que se llevan la peor parte de una incipiente ola de calor y la escasez de comida y agua. Proliferan los pequeños robos y se constata el saqueo de algunas granjas periféricas abandonadas. Las sospechas caen sobre algunos grupos de auxiliares, pero ninguna denuncia oficial es hecha pública. El director del Palestine Herald dimite.

Dos aviones con algunos miembros del gobierno local y sus familias despegan del aeropuerto municipal.  Un tercer avión sale hacia Houston, pero por motivos desconocidos nunca llega a su destino.


La Guardia Nacional llega a Palestine: ochenta efectivos de la 27ª Compañía de Ingenieros bajo el mando del mayor Kassovitz. Casi de inmediato surgen fuertes diferencias con el sheriff Greg Taylor respecto al mando de la zona.
El plan de actuación establece dos zonas de actuación: un anillo alrededor de Palestine dirigido por el sheriff, que controlará las carreteras y las patrullas rurales, y un retén de la policía en la comisaría de la ciudad que mantendrá el orden dentro de ésta. En segundo lugar una fuerza móvil de reserva dividida en tres secciones, coordinados por el mayor Kassovitz.

Aparecen varios casos de disentería. Los afectados son inmediatamente trasladados al Hospital Regional y puestos en cuarentena.

La iglesia católica del Sagrado Corazón, como otros cientos en el resto del país, organiza un último y multitudinario servicio religioso. Se hace una llamada a la población para que no salga de sus casas o de los refugios asignados.


Día -3. Palestine, Texas.
Incidente en el Hospital Regional. Las noticias confusas. Pérdida sin rastro en el interior de dos agentes de policía y de un equipo de intervención enviado posteriormente. Antes de acordonar la zona se desata un salvaje incendio en una de sus alas. Las cenizas caen sobre la población durante días, cubriéndola de un manto gris.

Ante la amenaza de una sublevación, el mayor Kassovitz permite fletar un tren de mercancías con civiles en dirección a Trinity. El convoy parte de la estación de la Union Pacific Railroad y consigue avanzar en dirección sur casi 30 km, antes de encontrar la vía obstruida.


Día -2. Palestine, Texas.
El incidente de la granja Bumstead. Un grupo de muertos (los denominados Glotones) irrumpe sobre uno de los campamentos a cielo abierto de refugiados, después de pasar diez días ocultos en la granja Bumstead devorando todo el ganado. Se produce una auténtica estampida, que a su vez provoca sucesivas oleadas al contagiarse entre los distintos campamentos. Los heridos y muertos por aplastamiento se constatan por decenas.
Algunos miembros de la policía, con caballos y equipo antidisturbios, y soldados del 3º Pelotón de Reserva intentan contener y controlar a la multitud pero son sobrepasados en diversos puntos. Los muertos se entremezclan con los vivos aumentando la confusión. Los miembros de las fuerzas de control abren fuego sobre el gentío, incapaces de distinguir a unos de otros.

El tren que salió cargado de refugiados hacia Trinity consigue regresar. Durante el viaje de regreso ha perdido tres vagones y el 40% de sus pasajeros, entre las bajas y los que decidieron abandonar el convoy a medio camino.

Día -1. Palestine, Texas.
El mayor Kassovitz pide repetidamente refuerzos al personal de la comisaría sin recibir respuesta. Acusaciones mutuas de negligencia en la colaboración entre la policía y de la Guardia Nacional. El capitán Kassovitz reduce los efectivos que controlan las carreteras para reorganizarlos en el interior de Palestine y ordena arrestar al sheriff Taylor.
Las comunicaciones con los exteriores son filtradas y controladas por la unidad de comunicaciones de la Guardia Nacional, lo que lleva a pensar que la situación en otros núcleos no es mucho mejor. Algunos servidores de internet llevan días sin señal y las lineas telefónicas están saturadas.

Día 0.
Se inicia el repliegue.
Durante una larga noche se intenta dividir la ciudad en dos sectores, colocando controles en los principales cruces con la calle West Spring y la avenida East Park. Algunos incendios que continúan incontrolados provocan la multiplicación de los cortes de luz, mientras se producen saqueos en el interior de la población.
Comienza a prepararse la Posición A (“Alfa” en terminología milita, que será conocida como “Álamo” entre sus ocupantes) en el edificio del ayuntamiento, donde se instala el comité de emergencia y el puesto de mando de la Guardia Nacional.

Al amanecer comienzan a llegar caminantes por los distintos accesos a la ciudad; todo hace pensar que algunos de los controles exteriores han caído, o han sido abandonados.
Ante la amenaza de quedar rodeados, el perímetro defensivo en torno a la Posición A se va reduciendo paulatinamente. Se producen furiosos combates hasta que el agotamiento de la munición obliga a retirarse una y otra vez a los distintos grupos de defensa.

El Álamo acoge a un gran número de familias de refugiados y habitantes de Palestine afectados por los incendios. Otros escogen permanecer fuera de lo que consideran una trampa mortal. Ambos grupos, protegidos tras los muros, comprueban cómo los disparos se hacen cada vez menos frecuentes.

Después llegan los muertos.



EPÍLOGO.
El Álamo aguantará varias embestidas. La resistencia dura una semana, dos días más que la munición y tres más que las reservas de agua. Se produce una última y desesperada salida, un voluntario suicidio para la mayoría que lo intenta.
Después, los disparos se extinguen definitivamente.








Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...