jueves, 11 de octubre de 2012

Escenografía rápida: vallas


Durante las partidas que hemos jugado este último año he llegado a la conclusión de que los pequeños elementos de escenografía son los que muchas veces marcan la diferencia en la mesa de juego. No solo a nivel táctico, sino a la hora de representar un entorno de manera creíble. Cuando queremos representar sobre nuestra mesa  una ciudad que resulte realista, intentamos prestar atención a los pequeños detalles: una ciudad es un puñado de edificios alineados con mayor o menor gracia y algunos vehículos, pero también son solares con escombros, contenedores de basura, cabinas de teléfono, marquesinas de autobús...
En nuestro grupo intentamos que cada nueva partida incluya algún elemento nuevo que aporte algo a la mesa, y en mi línea de montar últimamente escenografía sencilla "pero resultona" he preparado varias vallas de madera para nuestras partidas. Solo hemos jugado una partida con ellas, pero todos hemos coincidido en su potencial: sirven por igual para cerrar un espacio "muerto" entre dos edificios, como para crear un callejón, o para crear un solar lleno de basura.

"Nuestros pecados, Su penitencia"

Vista trasera

El material que he utilizado es bastante accesible: palos de madera para depilación, que se pueden encontrar por cajas en droguerías o tiendas de "Todo a 1€". Otra opción son los palos de helado, o simple madera de balsa. Tan solo hay que cortarlos en tiras de la medida adecuada con un cutter (no importa si el corte es descuidado, incluso quedan mejor) e irlos pegando uno a uno sobre una superficie lisa. En la parte trasera les he colocado una tira transversal a modo de tablón para darle más realismo, y de paso evitar que se combe más de la cuenta. Cuando ya están secos los he pegado sobre una tira de DM cortada en bisel ¡y listo! Si se quiere dar más estabilidad al conjunto se le puede dar una capa de cola rebajada con agua.



El pintado pretendía que fuese rápido pero finalmente le dediqué más tiempo del esperado. No me importó finalmente porque creo que el resultado ha merecido la pena... Por si a alguien le interesa la receta es esta:
- imprimación en negro con spray (GW)
- capa base de Marrón Chocolate (Aditex)
- pincel seco de Marrón Corcho (Vallejo)
- pincel seco de Marrón Flat (Vallejo)
- pincel seco (muy suave) de blanco (Aditex)
- lavado en las junturas con pigmento Tierra Cassel (no recuerdo la marca)
- lavado controlado en los huecos más profundos con tinta negra de GW, muy diluida.

Para la peana utilicé arena de playa que pinté, sobre la imprimación en negro, con Marrón Chocolate  algo diluido, en brochadas gruesas. Antes de que terminase de secar apliqué una segunda capa de Ocre también diluido. Al estar húmedos los dos colores se mezclan sobre la base de negro y crean más variedad de tonos. El proceso puede repetirse las veces necesarias y con los colores que uno considere, a veces con resultados muy interesantes.



Y una vez pintados, los toques finales. Después de barnizar con spray repartí algo de hierba reseca por aquí y allá (fui más generoso en las partes traseras, donde se supone que habrá menos asfalto y menos circulación de personas que estropeen la hierba) y algunos restos de líquenes, esponja y cerdas de pinceles para simular arbustos y hierbajos.
Como las vallas las íbamos a usar para nuestro siguiente escenario de la campaña de ATZ pinté algunos graffitis con frases apocalípticas, añadí algo de basura en los suelos y pegué varios carteles por aquí y por allá, que estropeé y ensucié con algunos lavados de tinta marrón.

Aunque fui haciéndolas a ratos perdidos el tiempo total no me llevaría más de tres horas, y creo que el resultado mereció la pena. La cuestión es si nuestros protagonistas serán lo bastante ágiles para saltarlas cuando sean perseguidos por una horda hambrienta...

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