miércoles, 3 de octubre de 2012

Tutorial: fabricando césped casero

Los últimos días he estado llevando adelante varios proyectos menores, que me están sirviendo para probar algunas técnicas que hasta hora no había probado o no dominaba del todo. Mi intención es que me sean de utilidad  de cara a un proyecto de bastante envergadura que contemplo y que debo planificar con cierto detalle (y del que espero hablar aquí más pronto que tarde).

El último que he terminado ha sido el de crear césped casero. El césped artificial es muy útil y hay una gran gama donde escoger, pero usarlo en grandes cantidades puede resultar caro a algunos bolsillos y es demasiado uniforme en tonos y tamaño. El césped casero es más irregular (y por tanto más realista), lo puedes adaptar más fácilmente a tus necesidades, e incluso combinarlo con otros que ya tengas para obtener mayor variedad de tonos. Podéis encontrar tutoriales similares de gran calidad (yo he combinado los pasos tanto de uno como de otro) en la web Miniaturas JM y en el foro de La Guerra del Anillo.

Materiales necesarios:
- Un colador doméstico
- Un par de recipientes de suficiente capacidad. Yo he utilizado un barreño y una fiambrera vieja.
- Serrín (en las carpinterías lo podéis conseguir gratis; también podéis comprarlo en época navideña junto a los artículos de los belenes.
- Pintura acrílica del color adecuado. Yo he usado un bote que compré en una tienda de manualidades (si lo preferís también podéis utilizar tinte para ropa).

Coste total: 2 €


El primer paso es depurar el serrín, que viene mezclado con virutas de todos los tamaños y otros materiales que no nos interesan como restos de corcho blanco, cartón... Para ello utilizamos el colador . El material que obtengamos será el más fino y homogéneo.
BRICONSEJOS: - Procura evitar las corrientes de aire a menos que disfrutes pasando la aspiradora.
                               - Una mascarilla de bricolaje tampoco estará de más para trabajar más cómodo.



Echamos la pintura en el recipiente donde vayamos a realizar la mezcla. Sé generoso con la cantidad. Si ves que la densidad o el color no te convencen es el momento de hacer mezclas y añadir algo de agua. La textura final debería ser similar a la de la leche, como mucho un poco más densa.



Añadimos el serrín y lo removemos a conciencia para que absorba el tinte de manera uniforme por todas partes...



El resultado es una pasta formada por bolas de serrín similar a esta. La extendemos sobre una superficie amplia e impermeable y la ponemos a secar en un lugar soleado y sin corrientes. 


Es conveniente removerlo un par de veces al día para que elimine la humedad del fondo. En mi caso, tras dos días largos de secado (coincidió con un tiempo nublado y poco caluroso) estaba por fin seco:


El serrín ya está teñido, pero aún está agrupado en pegotes que no lo hacen muy manejable y hay que desapelmazarlo. Lo ideal es extenderlo sobre una superficie plana, amplia y limpia como una tabla y pasarle un rodillo por encima... pero como yo no tenía ninguno de estos dos elementos utilicé medios más primitivos: una caja de zapatos y un bote cilíndrico ¡A moler se ha dicho!



Tras un buen rato de aplicarme con el improvisado rodillo quedan algunos pegotes pequeños que aplastar, pero son de poca importancia (ya me encargaré de ellos más adelante) y el serrín está suelto y listo para ser guardado y usar a conveniencia. Sin contar el tiempo de secado, prepararlo y dejarlo listo me ha llevado alrededor de una hora. Con él tengo pensado preparar algunos árboles caseros y rellenar un buen puñado de peanas.







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