martes, 20 de octubre de 2015

ATZ. Diario de Jack

Día 46.

Nos hemos refugiado en una caseta de electricidad para pasar la noche. No me gusta demasiado pero estaba anocheciendo, la zona parece tranquila y esto tiene una pequeña valla alrededor, así que suponemos que servirá. Lo cierto es que es una ratonera y creo que todos piensan lo mismo, aunque ninguno lo diga en voz alta. Dentro estamos apretados y eso de no tener ventanas lo hace agobiante: no hay manera de comprobar si se acerca nada o nadie, y tengo la ropa pegada al cuerpo por culpa del sudor. Lo que daría por una ducha.



Lo de esta mañana ha ido cerca. Nos habíamos ido de la ciudad porque... bueno, porque en realidad a Joseph y Rob se le hacía insoportable quedarse allí, y porque pensábamos que fuera de las zonas habitadas estaríamos algo más seguros. Pero no hemos avanzado treinta kilómetros y ya ha ido cerca. Un puñetero atasco.

Después de quitarnos de allí en medio hemos parado a recuperar el aliento en un merendero abandonado. Había uno de esos carteles ridículos en el que ponía "Bienvenido a Green Pines. Cuide las instalaciones y disfrute de su estancia". En un gesto de humor bastante extraño alguien había pintado debajo: "tú pones la comida".

Aprovechando la parada hemos hecho balance de lo ocurrido. Todos han escuchado el ruido desde el interior de la granja y coinciden en que debía de ser un helicóptero, aunque ninguno hemos conseguido verlo o averiguar en qué dirección iba. Ni siquiera Will, que al parecer había salido intentando localizarlo. Eso ha provocado una discusión bastante tensa con Rob, que le ha echado en cara que "se hubiera largado de excursión" dejandole solo con los críos cuando había tantos caminantes cerca.



En cualquier caso la aparición del helicóptero parece una buena noticia, la primera buena que tenemos en bastante tiempo. No sé si todavía queda algo del gobierno en algún lugar, o del ejército, pero todos parecen estar de acuerdo en que es una posibilidad a la que merece la pena agarrarse. El problema es que ni siquiera sabemos en qué dirección iba...
Se me cierran los ojos. Hasta mañana.

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¡No me lo puedo creer! ¿Será posible que tengamos tanta suerte?

Ya estaba casi dormido cuando Alexander se ha puesto a pensar en voz alta.
"Si hay gente organizada con un helicóptero igual supongo que tendrán una radio para comunicarse".

Todos nos hemos girado hacia él.
"Quiero decir que, bueno, si conseguimos pillar una radio en algún lado..."

Robert ha respondido con lentitud, creo que no quería hacerse demasiadas ilusiones.
"Estamos bastante cerca de Alto... había un pub donde todos los años montan un campeonato de billar. Yo participo a veces. El dueño es radioaficionado y solía darle publicidad al asunto y comentar las puntuaciones en la cadena del condado..."

"...igual la radio sigue allí."

Will no me ha parecido muy convencido.
"Han podido pasar mil cosas con la emisora. Los militares la pudieron requisar, o se la han llevado, o estar estropeada o sin batería, el tío ha podido llevársela a otro sitio. ¿Quieres que nos metamos en otro pueblo lleno de caminantes por una posibilidad?"

"Tío, es una oportunidad, no podemos dejarla pasar ¡Si contactamos con alguien no tendríamos que estar dando vueltas a ciegas, podríamos encontrar un refugio seguro!"

"Venga ¿votos a favor?"























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