viernes, 8 de julio de 2011

Un tanith en Normandía


A veces, leyendo libros de historia, uno se encuentra con situaciones y personajes realmente notables. Seguro de que alguien aficionado a la Historia como Dan Abnett también ha conocido este episodio, y  que le sirvió de inspiración para cierto joven gaitero tanith...


La 1ª Brigada de Servicio Especial de lord Lovat desembarcó también cerca de Colleville. Sus comandos habían tirado los cascos en el último momento y en su ligar llevaban las boinas verdes con las insignias de su regimiento. Lovat llevaba consigo a su propio gaitero, Bill Millin, de los Cameron Highlanders. Millin estaba muy contento de que Lovat fuera el primero en salir de la lancha, pues medía más de 1,80 m. y habría podido indicar a los demás la profundidad del agua. El hombre que iba inmediatamente detrás de Lovat recibió un tiro en la cara y cayó fulminado. Millin saltó al agua y se estremeció de frío cuando su falda escocesa se abrió a su alrededor. Cuando por fin pudo empezar a andar en medio de las olas se puso a tocar "Highland Laddie". Lovat se volvió a mirarlo y le hizo un gesto de aprobación con el pulgar, pues se trataba de una marcha de su antiguo regimiento, los Scots Guards. En medio del fragor de los morteros, los gritos y el tiroteo de las armas pequeñas, Millin casi no pudo dar crédito a sus oídos cuando Lovat le preguntó si le importaba desfilar por la playa arriba y abajo tocando "The Road to the Isles" mientras desembarcaba el resto de los hombres. A la mayoría de los que llegaron a la playa les encantó, pero uno o dos casi perdieron los estribos ante lo que consideraron un conducta desquiciada.

Foto de Bill Millin en pleno Día D

Aunque más tarde de lo previsto, Lovat condujo a sus tropas a marchas forzadas hacia el interior del país, en dirección a los dos puentes de Bénouville capturados por la compañía de John Howard a primera hora de la mañana. La singular valentía de Lovat había hecho que sus hombres le llamaran el “loco hijo de puta”. Aunque era un gran luchador, seguía teniendo, como vigésimo quinto jefe del clan Fraser que era, un toque de gran señor.
(…) 
Lovat se volvió hacia Millin:
- muy bien, gaitero. Empiece a tocar otra vez y no deje de hacerlo mientras pueda hasta que lleguemos a Bénouville. Allí están los aerotransportados en los puentes, y cuando oigan la gaita, sabrán que estamos a punto de llegar.


Del libro "El Día D. La batalla de Normandía", de Antony Beevor.

Bill Millin murió el 18 de agosto del año pasado a los 86 años de edad.






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